Muchos agentes:
• No gozan de horarios reales de refrigerio.
• Deben comer de pie, vigilando, o directamente se les prohíbe abandonar su puesto.
• No reciben compensación alguna por esta vulneración.
Este hecho, aparentemente “menor”, es una violación directa a derechos mínimos y evidencia la deshumanización del trabajador de seguridad.